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Escrito por Rosendo Fraga - http://www.nuevamayoria.com
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El discurso de la Presidente Cristina Kirchner -el segundo en la semana- confirma que la crisis institucional abierta el 14 de diciembre con la firma del DNU que creaba el Fondo del Bicentenario, no sólo continúa abierta, sino que puede profundizarse.
La historia muestra que desde 1983, cuando el gobierno pierde la elección previa a la presidencial -como sucedió con Alfonsín en 1987, Menem en 1997 y De la Rua en 2001-, pierde el poder. El primero renunció anticipadamente y el último abandonó el poder promediando el mandato. De los tres casos sólo Menem, aunque tuvo que renunciar a su pretensión de un tercer mandato consecutivo, mantuvo la gobernabilidad hasta el último día. Pudo hacerlo porque conservó la mayoría en el Congreso y el apoyo del PJ. La cuestión con Kirchner es que ha perdido la mayoría parlamentaria y el apoyo del PJ es relativo; de allí los riesgos para la gobernabilidad. Es así como la derrota en la elección pre-presidencial en el caso argentino implica una pérdida de poder prematura y anticipada. Es que en las cinco elecciones pre-presidenciales anteriores a la de 2009, perderlas implicó hacerlo también en la presidencial siguiente y esto acentúa la pérdida de poder. En política es como en los mercados: quien tiene futuro tiene presente, y quien pierde el futuro, pierde el presente. CONTINÚA EN EL POST ORIGINAL
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