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Escrito por Domingo Cavallo - http://www.cavallo.com.ar
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No está claro que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner vaya a lograr llegar a las elecciones de Octubre de 2011 sin que los síntomas de la crisis fiscal hayan adquirido magnitudes impresionantes para la gente que tendrá que votar y elegir un nuevo gobierno.
Pero tampoco está claro que la política de mentir en todos los frentes y apelar a todas las reservas de ahorros y capital, aún de las que están muy lejos de pertenecer al Estado, no les va a permitir seguir escondiendo aquellos síntomas y continuar con el cuento de la economía en crecimiento, con equilibrio fiscal e inflación controlada. Tienen a su favor, la bonanza de las economías emergentes, en especial las asiáticas, que los vienen ayudando sin interrupción desde 2003 y las reservas de capacidad productiva que se acumularon gracias a la fuerte inversión modernizadora de los 90s. Estas últimas se están agotando, pero la bonanza del mundo emergente por el momento parece inagotable. Lo que es cada vez más claro es que quienquiera que gane las elecciones del año que viene va a enfrentar un año 2012 muy complicado, al menos en el ámbito de la economía y de la situación social. La crisis fiscal se manifestará de manera dramática y, si Argentina no recupera rápidamente el crédito público, el riesgo de aceleración inflacionaria será muy elevado. Los cuellos de botella en la producción por falta de inversión se habrán multiplicado y aparecerán claramente reprimidos muchos precios de bienes y servicios que ya no podrán mantenerse artificialmente por debajo de sus costos. Las demandas de ajustes salariales serán cada vez más frecuentes y la presión fiscal generada por la necesidad de financiar subsidios alcanzará magnitudes extravagantes. CONTINÚA EN EL POST ORIGINAL
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