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Escrito por Omar Bello - http://blogs.perfil.com/bello
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Siempre me pregunto: ¿Cómo será crecer sabiendo que uno puede matar a alguien sin sufrir castigo? Lo más notorio de la inimputabilidad de los menores no es el hecho de que aquellos que cometen delitos graves queden libres, sino el impacto que el concepto tiene sobre la sociedad toda; particularmente entre aquellos que no pasan necesidades ni están expuestos a violencia alguna. Porque una cosa es que los chicos sean inimputables, y otra muy distinta que se lo anuncie y promueva a los cuatro vientos.
¿Quién dijo que los niños son blancas palomitas? Además de un error, entenderlos bajo los efectos de esa lente deformante es menospreciarlos. Para explorar las oscuridades de la mente infantil sólo hace falta hacer memoria. Sábado 26 de diciembre de 2009, miles de padres baqueteados por los efectos secundarios de la navidad sacan a pasear a sus demandantes retoños que, sabiéndose amos del mundo, hacen gala de una devastadora crueldad. Van, vienen, piden, gritan, lloran, manipulan, se pelean. Las caras de los adultos lo dicen todo “¿Por qué a mí?” Claro que ninguno lo admitirá. Es más, resulta probable que ni siquiera entiendan qué les pasa. ¿Diagnóstico? Síndrome del padre esclavizado, dominado por un ejército en miniatura que, además de salvaje y despiadado, goza de absoluta impunidad ante la sociedad. Y lo sabe
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