|
Escrito por Orlando Barone - http://orlandobarone.blogspot.com
|
|
Muchas personas que apoyan a este modelo y a la gestión del gobierno de Cristina Fernández, se sienten en minoría y avasalladas por la correntada anti K. Cargan con el peso de que ser oficialistas los condena ante cierto estándar social. A esas personas me dirijo. Esas que en una reunión o encuentro se contienen y no se manifiestan, inconscientemente acomplejadas por la marejada opositora que se exterioriza con arrogancia como si estuviera ante una hipotética dictadura.
Desde los grandes medios y desde las elites sociales y culturales se infunde furtivamente, entre quienes apoyan al gobierno, el complejo de culpa kirchnerista. Se trata de infiltrarles la sospecha de que están defendiendo algo indecente, indigno de un ciudadano democrático. Éste, distinto y superior a aquellos otros del subsidio, del camión sindical o del sandwich de chorizo. Porque según ese argumento ninguna persona honrada y civilizada podría mostrarse satisfecha con lo que este gobierno representa. Representación negativa exacerbada desde el poder mediático. Cualquiera sabe que oponerse a algo da más patente de inteligente que estar a favor. Porque estar a favor sugiere encantamiento, no razón. Y parecer crítico presume de una distancia intelectual, ajena a pasiones e hinchismos más acordes con la inocencia de la plebe. Ser de la oposición política, social o periodística representa o pretende representar intencionadamente, lo contrario del alcahuetismo. La posición antigobierno sería algo así como “pertenecer” a eso otro independiente e incomprable. Entonces el que sin ser militante se siente conforme con el gobierno, se contrae; y acepta que sea el otro quien imponga su opinión. No se achica por dentro sino por fuera. CONTINÚA EN EL POST ORIGINAL
|
Our task is to&nb...
As an 2012 cheap&...
Thank you very mu...
que afortunado er...
In an image ...